Suplementos vitamínicos
Pese a su buena fama, los especialistas advierten que no hay que ingerirlos indiscriminadamente. Con una dieta balanceada y actividad física constante alcanza para poner a punto el organismo.
El déficit de hierro durante los meses de gestación es un clásico de las embarazadas. Por eso los obstetras suelen indicarlos para suplir los glóbulos rojos que necesitan la mamá y el bebé y evitar las tradicionales anemias. También recomiendan comer lentejas, alcauciles y morcillas, alimentos ricos en hierro.
El ácido fólico también está en la lista de los permitidos, aún antes de la concepción. Se trata de una vitamina fundamental que garantiza el normal desarrollo del bebé. Y numerosos estudios demostraron que el ácido fólico previene problemas del tubo neural, como la llamada espina bífida. Por eso se recomiendan dosis bajas cuando la pareja toma la decisión de buscar un hijo. Y luego continúa el tratamiento hasta el tercer o cuarto mes de embarazo.
Las vitaminas son clave en el normal funcionamiento del cuerpo, que se las ingenia para sintetizarlas de los alimentos. Por eso, las dietas sanas y la voluntad de evitar grasas ayudan mucho. Por eso, antes de decidirse por algún refuerzo conviene consultar a un nutricionista para que nos guíe en la búsqueda de un complejo que no provoque efectos adversos. Que sean de venta libre no quiere decir que no tengan restricciones.

