Cuando el tiempo de ocio se termina
Después de unos días en la playa o la montaña cuesta retomar el ritmo vertiginoso de la ciudad, el tráfico, los horarios y las obligaciones de todos los días. Pero optimizar y estirar lo más posible ese estado de paz y tranquilidad logrado en los días de descanso es indispensable para encarar nuestra vida con otra actitud. Conviene no volver a llenar la agenda con proyectos y obligaciones. Darse el tiempo para que las cosas sucedan y cumplir con los trámites postergados sin apuro nos dará un respiro.
Regresando a casa
Lo ideal sería sacarnos la capa de superhéroes y hacer solamente lo que podemos. Y más aún: disfrutar de ese poco o mucho que logramos, con la convicción de seguir adelante. Además, la voracidad por cumplir objetivos se suele trasladar también a los niños, que viven el regreso a clases con mucha presión. Por eso es bueno dedicarles el tiempo necesario y acompañarlos en su regreso a la escuela. Según los especialistas, los pequeños necesitan ciertas rutinas para ordenarse internamente. Pero rutinas saludables, que les enseñen a aprender.

